2001+2015:1984

Por Daniel Ezcurra.
Cuando un gobierno accede al poder político representando al poder económico, teniendo a disposición como repetidora oficial, el Prime Time de los medios masivos de comunicación (TV, cable, diarios y revistas) articulado con un uso científico, planificado y sistemático de las redes sociales, tiene a su disposición una concentración de poder incalculable.
En la novela 1984 de George Orwell, el protagonista Winston Smith decide rebelarse ante un gobierno totalitario que bajo un mensaje de felicidad y comunidad, controla cada uno de los movimientos de sus ciudadanos y castiga incluso a aquellos que delinquen con el pensamiento.
Para lograrlo, Winston se une a una organización de resistencia llamada La Hermandad. Paulatinamente, sin embargo, nuestro protagonista va comprendiendo que ni la Hermandad ni su referente O’Brien son lo que aparentan, y que la rebelión, quizá sea un objetivo inalcanzable…
Este es el corazón del poder que busca construir Cambiemos: La participación colectiva no vale la pena.
Tus convicciones son un relato, los referentes “se robaron todo” y vos sos un cómplice que tiene que hacer silencio para dejar mansamente que El Cambio suceda. Nada de lo que creíste era lo que creías: “les hicieron creer”.
Y allí es donde entran ellos, como una iglesia electrónica de la felicidad, a dirigir una sociedad sin conflictos porque la sola idea de conflicto está erradicada de las cabezas por la resignación, el miedo o la esperanza vana de pertenecer.
Y sino miren, como módica muestra, al comunicador del Prime Time de la tele (ex miembro de las organizaciones armadas de la década del 70) Alfredo Leuco pidiendo a los padres que denuncien a los maestros de sus hijos… la metáfora perfecta del arrepentimiento.
“Que se vayan todos” sumado a “son todos chorros” nos deja en un vacío que pretende ser llenado por El Gran Hermano. Y que se haya sacado el bigote no lo hace menos invisible…
La metafora de 1984 puede ser expresada así: si te extirpan la voluntad, te sacan tu humanidad.
Después de todo aquella máxima del new age trucho que tanto repiten los funcionarios del gobierno “La sociedad cambia si nosotros cambiamos” podría ser una coartada a la resignación: Nosotros cambiamos si hacemos, con nuestra participación colectiva, que las sociedades cambien.