Cronología de la Infamia

El compañero Daniel Ezcurra pasó por “Arriba Quemando el Sol” por Radio “a”

A lo largo de nuestra historia, los movimientos populares y sus representantes y líderes han generado en los grupos dominantes un odio directamente proporcional a las transformaciones que han logrado plasmar en defensa de los intereses populares o al miedo que su acción les ha generado.
Ese miedo y ese odio han constituido una forma constante de escribir la historia. Nuestras clases dominantes han utilizado recurrentemente La violencia política, la demonización desde los medios de comunicación y el uso de la persecución judicial como una gramática del poder contra quienes desafiaron su orden social.
Hay una tensión permanente en nuestra historia entre la ampliación de derechos y la concentración de poder económico y político. Lo que vemos en estos días en los medios no es novedoso. Es y fue una marca de identidad de todos los momentos de revanchismo político.
En nuestra historia independiente cada vez que las clases dominantes impusieron su forma de organización del país; su relación con el otro que perciben como portador de la barbarie y la violencia fue de: NEGACIÓN / DEMONIZACIÓN / EXPLOTACIÓN y EXCLUSIÓN. La intervención en la historia de los sectores populares ensanchó la democratización de la sociedad y la ampliación de derechos.
El gran periodista Rodolfo Walsh, desaparecido por la última dictadura militar lo describió con precisión: “Las clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan”.
Los cuadernos Gloria de antes, en el siglo XIX fueron libros como El Matadero (Echeverria), El Facundo (Sarmiento), Conflicto y armonías de las razas en América (Sarmiento) que escondían con mejor pluma que hoy el mismo objetivo: denigrar y condenar periodísticamente a los opositores políticos de la élite argentina. También la “gran prensa” se ocupaba de esa tarea: durante el siglo XIX el diario La Nación (que según Jauretche fue fundado por Bartolomé Mitre como guardaespaldas) fue una de las voces más influyentes.
Durante la guerra entre Chile y España en 1865, el político chileno y amigo personal de Mitre José Larrastía, le reclama sobre el apoyo periodístico de La Nación a favor de España en estos términos: “Eso no es ser neutral, amigo mío, y si el gobierno de usted quería serlo, debió impedir que su diario subvencionado representara otro carácter, pues habría bastado para comprender que su diario estaba comprometido al gobierno que lo paga. Me han hecho reir las reflexiones que usted me hace para manifestarme que ese diario ha sostenido una opinión independiente del gobierno. Usted se olvidó que hablaba conmigo, ó me supuso en ese momento un aprendiz de político?”
Cómo vemos nada nuevo bajo el sol.
1- Ese mapa del odio puede rastrearse desde antes del nacimiento de la Argentina, por ejemplo en la sentencia que el Visitador Areche firmara en escarmiento a la rebelión de Tupac Amaru: No contento con la tortura, la muerte y el despedazamiento del líder indígena rebelde, el oficial español ordena que se “darán aviso a los superiores gobiernos, que las casas de este sean arrasadas y saladas a vista de todos los vecinos del pueblo. Que se confisquen todos sus bienes… que todos los individuos de su familia queden infames e inhábiles para adquirir, poseer u obtener de cualquier modo herencia alguna o sucesión”.
2- Durante la Revolución de Mayo, aquellos protagonistas que más profundamente buscaron modificar el status quo colonial fueron señalados y perseguidos por quienes buscaban cambiar algo para que nada cambie:
Entre aquellos perseguidos no podemos dejar de nombrar a Mariano Moreno, quien, como sabemos, fuera sospechosamente envenenado en alta mar, una vez derrotado políticamente. Pero no fue el único:
Juan José Castelli; el orador más radical de la revolución, luego de enfrentar a los sectores más conservadores de la junta y marchar hacia el norte para garantizar el gobierno patrio: tras su derrota en Huaqui fue acusado de “mal desempeño” político y militar en el Alto Perú y a su regreso a Buenos Aires, el Triunvirato lo procesó y encarceló. Ni uno sólo testigo testimonió contra Castelli y muchos elogiaron su patriotismo, En medio del injusto proceso murió de cáncer en la lengua. Seguramente en aquellos terribles momentos el doctor Castelli recordaba la frase de su admirado Sócrates: “Los que sirven a la patria deben creerse felices si antes de elevarles estatuas, no les levantan cadalsos”.
El mismo General San Martín sufrió el encono y la desconfianza de los círculos de la burguesía comercial porteña; su enfrentamiento con el unitarismo de Bernardino Rivadavia (podríamos decir un predecesor político de Mauricio Macri) se hizo cada vez más profundo en medio de la gesta libertadora. Por eso, San Martín escribió respecto del periódico El Centinela: “Sus carnívoras falanges se destacan y bloquean mi pacífico retiro. Entonces fue que se me manifestó una verdad que no había previsto. Esa verdad es que yo había figurado demasiado en la revolución para que me dejasen vivir con tranquilidad”.
Al volver de Perú, Las persecuciones de Rivadavia y sus hombres que le impidieron asistir a acompañar a su esposa moribunda… Y antes de viajar a Buenos Aires en octubre de 1823, recibió una carta caudillo del santafecino Estanislao López quien le manifestaba “Se de una manera positiva… que a la llegada de usted a aquella capital, será juzgado por el Gobierno por un consejo de guerra de oficiales generales, por haber desobedecido sus órdenes haciendo la gloriosa campaña de Chile, no invadir Santa Fé, y la expedición libertadora al Perú. Para evitar este escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y del pueblo que presido, por haberse negado Ud. patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos… siento el honor de asegurar a V. E. que a su solo aviso estaré con la provincia en masa a esperar a V. E. en el Desmochado para llevarlo en triunfo hasta la plaza de la Victoria”.
San Martín mismo cuenta la razón por la que se alejó del país, en una carta escrita desde Bruselas al general Bernardo de O’Higgins: “Confinado en mi hacienda en Mendoza, y sin más relaciones que con algunos vecinos que venían a visitarme, nada de esto bastó para tranquilizar a la desconfiada administración de Buenos Aires: ella me cercó de espías, mi correspondencia era abierta con grosería, los papeles ministeriales hablaban de un plan para formar un gobierno militar bajo la dirección de un soldado afortunado, etc. etc. etc. En fin, yo vi claramente que era imposible vivir tranquilo en mi Patria hasta que la exaltación de las pasiones no se calmase, y esta incertidumbre fue la que me decidió pasar a Europa”..
3- En el inicio de las guerras civiles, los intereses comerciales porteños incitaron la invasión del ejército de Lavalle, (que el general San Martín llamaba “la espada sin cabeza”) contra el gobierno del federal Manuel Dorrego y una vez derrotado éste, la intriga de los círculos unitarios se extremó para asegurar su fusilamiento: Así escribía Salvador María del Carril a Lavalle: “(…) Ahora bien, general, prescindamos del corazón en este caso (…) Así, considere usted la suerte de Dorrego. … una revolución es un juego de azar en el que se gana hasta la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella… Si usted, general, la aborda así, a sangre fría, la decide. Si no, yo habré importunado a usted; habré escrito inútilmente, y lo que es más sensible, habrá usted perdido la ocasión de cortar la primera cabeza a la hidra, y no cortará usted las restantes”.
4- Luego en 50 años de Guerras civiles esa misma élite sintió desprecio y temor frente a los caudillos federales que encabezaban la resistencia de los pueblos interiores contra un modelo que los condenaba a la miseria y el atraso. Así los círculos liberales exigieron el exterminio y la muerte de Artigas, de Facundo Quiroga, Felipe Varela, de Angel Vicente Peñaloza, de Lopez Jordán y el resto de los caudillos federales como única forma de alcanzar el progreso:
Sarmiento en su desmesura lo deja por escrito en sus cartas a Mitre como en esta de 1861: “Tengo odio a la barbarie popular… La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil… Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden… Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas”.
Cuando en 1862 las tropas de Buenos Aires invaden a sangre y fuego las provincias dirá: “Sandes ha marchado a San Luis. Está saltando por llegar a La Rioja y darle una buena tunda al Chacho. ¿Qué regla seguir en estas emergencias? Si va, déjenlo ir. Si mata gente, cállese la boca. Son animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor.”
Y es así que luego de declarar a los caudillos como bandidos (para quitarles sus derechos políticos) sus subordinados sorprenden al Chacho Peñaloza y después de rendido lo matan a lanzazos, le cortan una oreja como trofeo y le cortan la cabeza para exponerla en una lanza. ¿Saben qué dijo ante esta barbarie el Director de Guerra Sarmiento? “aplaudo la medida justamente por su forma, sin cortarle la cabeza a ese inveterado pícaro y ponerla a la expectación, las chusmas no se hubiesen aquietado ni aun en seis meses”.
5- Como parte de ese desprecio y temor a los habitantes de nuestras tierras y a sus representantes; trataron de sub-humanos y de animales a los hermanos paraguayos a los que mataron por millares en la Guerra de la Triple Alianza: Sarmiento dirá en carta a Mitre: “Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto o falta de razón. En ellos, se perpetúa la barbarie primitiva y colonial… Son unos perros ignorantes… Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era necesario purgar la tierra de toda esa excrescencia humana, raza perdida de cuyo contagio hay que librarse”.
Los que llevaban la civilización al país hermano no sólo torturaron y asesinaron soldados rendidos, sino que también tomaron a los prisioneros como esclavos: En carta que escribe Mitre a Marcos Paz le dice “Nuestro lote de prisioneros en Uruguayana fue de poco más de 1.400. Extrañará a usted el número, que debiera ser más; pero por parte de la caballería brasileña hubo tal robo de prisioneros que por lo menos arrebataron 800 o 1.000 de ellos; los robaron para esclavos, hasta hoy andan robando y comprando prisioneros”.
El Duque de Caxias, quien reemplaza a Mitre en la conducción del ejército debido a su incapacidad, le escribe al emperador de Brasil y dice: “El General Mitre está resignado plenamente y sin reservas a mis órdenes: él hace cuanto yo le indico, como está de acuerdo conmigo, en todo, incluso en que los cadáveres coléricos se tiren al Paraná, ya de la escuadra como de Itapirú para llevar el contagio a las poblaciones ribereñas, principalmente las de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe que le son opuestas (…). El general Mitre también está convencido que deben exterminarse los restos de las fuerzas argentinas que aún le quedan, pues de ellas solo ve peligro para su persona.”

¿y todo esto en nombre de qué?: aquí nos lo explica el general Mitre en una proclama: “Cuando nuestros guerreros vuelvan de su larga y gloriosa campaña podrá el comercio ver inscriptas en sus banderas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado para mayor gloria y felicidad de los hombres”. Es decir los muertos fueron americanos y las concesiones, financiación, negociados, endeudamiento e inversiones: para el beneficio del capital inglés.

6- Desterraron y asesinaron a miles de indios.
Otra vez Sarmiento: “¿Lograremos exterminar a los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”. “El Progreso”, (1844).

En cada uno de esos momentos, los grupos de poder utilizaron, la prensa, la justicia y la violencia política para atacar a sus adversarios y defender la concentración de una riqueza que siempre entendieron como propia. El lado oscuro de esos ataques es que mientras se desarrollaban, ocultaban negociados y abusos de poder:
1- En la época de la colonia: la naciente burguesía comercial porteña era llamada la pandilla del barranco por su práctica del contrabando de mercaderías y materias primas.
2- Rivadavia atacaba a Facundo Quiroga y a San Martín pues los veía opositores de sus operaciones financieras, inmobiliarios (a través de su famosa Ley de Enfiteusis) y mineras en favor propio y de los inversores ingleses.
3- Durante la guerra del Paraguay fueron famosos y documentados los negociados realizados por comisionistas porteños y extranjeros como proveedores del Ejército.
4- Otro tanto sucedería en la mal llamada “conquista del desierto” con la adquisición trucha de tierras que realizaran famosas familias de doble apellido y palco en la Sociedad Rural. El hermano de Julio Argentino Roca por ejemplo Ataliva Roca contaba con un patrimonio de 20.000 has. en Junín, 58.000 en La Pampa, chacras y terrenos en de Buenos Aires, acciones en varias compañías de seguros, de la marina mercante, de carruajes y automóviles, el 14% de los mercados del Pilar y San Cristóbal, títulos de la deuda de la provincia de Entre Ríos, 6 casas en la Capital Federal y los campos poblados con 40.000 ovinos 8.800 vacunos y 4.000 equinos.
Tanto es así que, según se dice creado por Sarmiento, en la época se conjugaba el verbo “atalivar” cuando se quería hablar de acciones de negocios a través de influencias políticas.

Nunca tomaron en cuenta aquella recomendación democrática de Juan Bautista Alberdi: “No hay más que un medio de admitir los principios, y es admitirlos sin excepción para todo el mundo, para los buenos y para los pícaros. Cuando la iniquidad quiere eludir el principio, crea distinciones y divisiones; divide los hombres en buenos y malos, da derechos a los primeros y pone fuera de la ley a los segundos, y por medio de ese fraude funda el reinado de la iniquidad, que mañana concluye con sus autores mismos. Dad garantías al caudillo, respetad el gaucho, si queréis garantías para todos”.