Debates

Luego de la victoria electoral del macrismo en el 2015 y de las consecuencias catastróficas de su gobierno, se ha abierto una fuerte y necesaria discusión en el seno del movimiento nacional.

Se discuten responsabilidades, se discuten conductas individuales y colectivas, se discuten liderazgos y conducciones. Se estigmatiza, se anatematiza, se revolean adjetivos, se enarbolan peronómetros y kirchnerómetros, se cazan brujas y se buscan chivos expiatorios.

Emulando a los que alguna vez cuestionaron a Perón, explicando que para estar con Perón había que estar contra Perón, algunos compañeros, con un fuego digno de causas mejores, cargan sus dardos sobre el liderazgo de Cristina Fernandez de Kirchner.

La impugnación de la principal figura política del peronismo en la actualidad, en medio de una ofensiva de las clases dominantes y sin proponer alternativas, no deja de sorprender y parece más cercana e idónea para un progresismo escandinavo y no para un movimiento en el cual la centralidad de la conducción es determinante.

Entendemos que la carencia principal de la impugnación al liderazgo de CFK en particular y del kirchnerismo en general es que prescinde de un análisis profundo del estado de consistencia ideológico-doctrinaria de nuestro movimiento, sus dirigentes y su partido principal.

No nos parece que el centro de la preocupación política deba ser el progresismo que es parte y acompaña; sino poder leer lo que hicieron y hacen políticamente muchos compañeros con responsabilidad dentro del peronismo. Desde gobernar con criterios neoliberales (Urtubey), votar leyes tan gravosas como el pago a los fondos buitres, jugar electoralmente con la derecha liberal (Moyano, etc)… ¿Podemos decir que los compañeros que, por interés personal, se fueron al Frente Renovador (un proyecto claramente agro-exportador) son menos responsables que los que se señala con el dedo?

Con mucho respeto quiero decir desde este humilde análisis de militante, que Nestor y CFK evitaron la alvearización definitiva del peronismo (como el APRA, MNR, PRI, etc) logro que ningún otro dirigente social, gremial o político pudo encabezar. Dicho de otro modo Nestor y Cristina fueron los dirigentes que le devolvieron la memoria histórica al peronismo después de la traición neoliberal.

Y esto de ninguna manera es desconocer el aporte y conducta de miles de compañer@s que mantuvieron sus convicciones peronistas intactas. Pero sí es señalar que hubo una dirigencia que fue profundamente influenciada y permeada por las lógicas, valores y prácticas neoliberales. Y aquí lo central y medular: es@s compañer@s fueron y SON incapaces de conducir ningún proyecto de liberación nacional.

¿Eso significa que no tienen que estar? DE NINGUNA MANERA. Significa descreer que deban/puedan ser nuestra conducción.

¿CFK tiene limitaciones? sí, como las tiene nuestro movimiento. Pero no estamos hablando de elegir entre “el Arcangel San Gabriel y Perón”… como nos enseñara Scalabrini Ortíz.

En definitiva, la crítica a los errores y límites a nuestra conducción de estos últimos 12 años no puede prescindir del análisis de la pervivencia neoliberal en el peronismo y sus consecuencias políticas.

CFK es para el pueblo argentino la lider política que encarna la oposición al neoliberalismo macrista. ¿Alcanza con ello? No. Sobre todo si mucho de la dirigencia política, sindical y social de nuestro movimiento saca a relucir un posibilismo y un pragmatismo que en los 90, tristemente, hizo posible que el peronismo se convirtiera en la herramienta política de consolidación de un proyecto antipopular.

Desde nuestra óptica, ése es el principal problema del movimiento nacional. Sería deseable que existieran en el peronismo uno, dos o diez liderazgos políticos con capacidad de representar un programa de liberación nacional y social. La realidad es que HOY no existen como tales. Todos los otros problemas (que existen y son importantes) en las filas propias deben supeditarse a esta discusión, salvo que ganar una elección y mantener el poder territorial sea al costo de acompañar cualquier política.

Por nuestra parte, siguen resonando las palabras de Nestor Kirchner en una acto con la CGT en el 2008. “hablamos de la unidad, pero ¿de qué unidad hablamos? La unidad para bajar banderas, no la queremos”.

Trabajemos para la unidad, para que estén tod@s, sin sectarismos pero también para que conduzcan l@s más consecuentes con la doctrina nacional y nuestras banderas históricas.

DANIEL EZCURRA