Sobre la unidad: un peronismo que cena con el agente smith

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En la película Matrix hay una escena clave donde uno de los miembros de la resistencia, Cypher, sabe que el mundo de la Matrix no es real pero decide volver a ser parte. “La ignorancia es la felicidad” dice mientras traiciona a sus compañer@s.

Tod@s los que tenemos conciencia de esa mentira regresamos algunas veces a la Matrix de una forma u otra; ello es inevitable porque en tanto humanos no somos perfectos. Pero lo que nos define no es ese regreso, sino la voluntad de volver a resistirnos.

En la política del siglo XX de América Latina muchos de los movimientos nacionales después de combatir la dependencia y la exclusión por años, decidieron olvidar y volver a la Matrix, convirtiéndose es vehículos políticos de la restauración neoliberal.

Eso pasó con el APRA en Perú, con el MNR en Bolivia, con el PRI en México y paso en nuestro país en el peronismo con Menem.

Nestor y Cristina, a partir del 2003, evitaron que se consumaran definitivamente esa rendición y ese olvido.

Hoy vemos con preocupación que muchos dirigentes hacen cola para tener su cena con el Agente Smith… no para rendirse en forma individual, sino para entregar al Movimiento y llevarlo a convertirse en un “peronismo razonable”. Y aquí cuando se habla de razonabilidad se habla de adquirir la razón neoliberal.

Eso es lo que está en juego en este tiempo histórico. Y no es un desafío simple. Sobre todo teniendo en cuenta que las bases de sustentación del primer peronismo han desaparecido en medio de las profundas transformaciones tecnológicas y simbólicas.

Pero una cosa son las dificultades para recrear las banderas históricas en una nueva y compleja realidad y otra muy distinta pretender que los que adjuran de esas banderas pretendan dirigir el Movimiento a entregarlo en bandeja de plata.

Allí radica el dilema de la UNIDAD; no en si puede estar tal o cual dirigente, sino quién conduce y hacia dónde.

Definir que no seremos, por interés o falta de convicción, comensales del Agente Smith es un excelente comienzo.

Luz, cámara… acción!!

Daniel Ezcurra